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Huesca-Liberbank

La racha sigue, Cuenca no para y logró su quinta victoria consecutiva de la temporada en liga y se pone con 18 puntos empatado con el Granollers que es cuarto y lo recibe el miércoles en El Sargal.

Qué manera de romper las estadísticas, quizás el partido no se recuerde por su juego ni por sus goles, pero sí lo hará por la victoria del Ciudad Encantada. Llegó a Huesca con lo justo y triunfó, sin Nacor Medina, Vainstein, Rafa López ni Mendoza. Pero esto es el equipo conquense, saber sobreponerse a todas las circunstancias y pelear ante todo por la victoria. Ese es un sentimiento impregnado en la plantilla y que no se borra ni se negocia por nada y, es que se han empeñado en hacer algo grande en esta temporada y van camino de ello.

La primera mitad fue para olvidar, pero por parte de los dos equipos, lo único a destacar fue las paradas de Leo Vial, porque los errores de ambos equipos eran infantiles y parecía más un partido de pretemporada que uno de liga. Parecía que no había pega en el balón que se escapaba una y otra vez de las manos de los jugadores. Huesca buscaba a un irreconocible Teixeira y a unos extremos que no dejaban de fallar desde los seis metros. Las primeras ventajas fueron para Cuenca que llegó a ponerse 2-5, aunque los de Nolasco remontaron y se llegó al descanso con empate a siete con un gol de Perovic casi sobre la bocina.

Segunda parte

Continuaron los fallos en la segunda mitad, aunque se vio a un Ciudad Encantada mucho más enchufado, con una gran defensa 6:0 y con un gran Vial bajo palos. En ataque cogieron la manija Thiago Alves y Doldán para coger ventaja de cuatro goles en el marcador.

Pero todo se torció a falta de cinco minutos, Huesca remontó hasta ponerse uno arriba y las cosas se complicaban, pero Cuenca no se había rendido y estaba empeñad en llevarse los dos puntos. Teixeira perdió un balón y Sergio no perdonó a la contra para poner las tablas. Empató Huesca, pero salió rápido Doldán desde el centro para volver a adelantar a los suyos y situar el 18-19. La emoción estaba servida, los infartos también y en la última jugada tras un golpe franco, Ariño pudo poner el empate, pero la figura de Leo Vial se le hizo demasiado grande y lanzó fuera.

El resto se lo pueden imaginar, una fiesta sobre la pista, una emoción contenida y una rabia expresada con un nuevo triunfo que hace que esta plantilla cada vez sea más gigante, no les vale con lo conseguido y quieren más, no hay escusas por las lesiones, ya que los luchadores son así: nunca se rinden.

El próximo miércoles el próximo capítulo en El Sargal, entonces estará la cuarta en plaza en juego, quién lo diría hace unos meses. ¿Alguien se lo quiere perder?

Fuente: El Deporte Conquense