Historia de nuestro club

Cómo comenzó todo

Inicios

En la temporada 1989/1990 con la denominación de Madrid-Cuenca llega el balonmano a Cuenca en la máxima categoría del Balonmano Nacional.

División de Honor "B"

Desde la temporada 2005/2006 el equipo compite en División de Honor “B” comenzando una nueva era del Balonmano en Cuenca.

Temporada 2007/08

Histórica campaña del ascenso a la máxima categoría del balonmano español, la Liga Asobal, en la que el equipo no ha dejado de progresar.

En la temporada 1989/1990 con la denominación de Madrid-Cuenca llega el balonmano a Cuenca en la máxima categoría del Balonmano Nacional.

El debut liguero fue en el pabellón de El Sargal con derrota por un gol ante el Teka, cuyo meta Olsson paró un penalti en el último segundo que habría supuesto el empate para los conquenses. El último partido de la temporada fue un choque dramático en el que se enfrentaban en Cuenca el equipo local y el Teucro por evitar el descenso de categoría. Ganó el equipo pontevedrés y por lo tanto, el equipo conquense descendió de categoría. Decir que se notó la falta de acierto del máximo goleador Jacobsen con una gran cantidad de lanzamientos fuera de portería.

La temporada siguiente, y con el nombre de Sociedad Conquense, se consiguió el ascenso venciendo en una eliminatoria a doble partido al equipo de Ciudad Real, denominado por entonces Caserío Vigón, y figurar nuevamente en la élite del Balonmano español. Destacar jugadores como el portero húngaro Hoffman, Obucina, o Castelvi.

El equipo sigue con el nombre de Sociedad Conquense hasta la temporada 1993/1994 en la que la liga se disputó en dos grupos de 8 equipos cada uno. Los 4 primeros clasificados de cada grupo se jugaban el título en una segunda fase, y los 4 últimos de cada grupo luchaban por evitar el descenso. El equipo conquense no se clasificó entre los 8 primeros en la primera fase, pero si logró un meritorio segundo puesto en la liguilla de ocho de los equipos que luchaban por no bajar de categoría consiguiendo así la mejor clasificación en la máxima categoría.

En la temporada 1994/1995 el club pasa a denominarse Balonmano Conquense. En sus filas figuraban jugadores como Stojanovic, Mayoral, Knezevic, etc.

La temporada siguiente, la 1995/1996, después de lograr la permanencia tras una emocionante eliminatoria con el Baracaldo al mejor de 5 partidos (se ganaron los dos primeros partidos en Baracaldo, uno de ellos en la tanda de penaltis, se perdió el tercero en Cuenca, pero se gano el cuarto en un Sargalabarrotado que significaba que se mantenía la categoría) se descendió por problemas económicos.

Así la temporada 1996/1997 el equipo jugó en División de Honor “B” con jugadores como Ramos, Alberto García, Carmona, Galisteo, etc. quedando clasificados en el centro de la tabla.

En la temporada 1997/1998 el club pasa a denominarse como en la actualidad C.D.B. Balonmano Ciudad Encantada (llegan a Cuenca Josemi, Manolo Bago, Capa) quedando clasificados como la temporada anterior en la zona intermedia de la clasificación.

El equipo continua en División de Honor “B” hasta la temporada 1999/2000 en la que se descendió a Primera División Nacional.

En la primera campaña en Primera Nacional en la temporada 2000/2001 el equipo queda encuadrado en el grupo catalán y consigue mantener la categoría con bastante esfuerzo, y con una plantilla formada por jugadores conquenses salvo Josemi y Papitu. (Destacar que Josemi consiguió en esta temporada 203 goles).

La siguiente temporada, la 2001/2002 y tras una gran primera vuelta en la que nos jugábamos situarnos en segunda posición si se vencía al Antequera en el Sargal, se perdió ese partido, y el equipo perdió fuelle durante la segunda vuelta hasta acabar ocupando la sexta posición de la clasificación en el grupo andaluz.

Las tres temporadas siguientes 2002/2003 (el equipo ocupó la primera posición desde la segunda jornada hasta la última), 2003/2004 y la 2004/2005 el equipo se clasificó entre los dos primeros puestos en el grupo andaluz y disputó las respectivas fases de ascenso.

Tras quedar eliminados las dos primeras temporadas en la primera fase celebradas en Aranda de Duero y La Coruña respectivamente, en la tercera temporada en la fase que se celebró en Pamplona se logró clasificarse para la segunda semana de la fase de ascenso que se disputó en Cuenca. En ésta, se quedó en tercera posición, no logrando el ascenso por diferencia de goles con el filial del Barcelona que quedó segundo. Primero quedó el filial del Granollers y cuarto clasificado fue el Melilla.

A pesar de no lograr el ascenso, fue un éxito total de público y ambiente en las gradas, y con la ya por entonces gran colaboración del patrocinador del equipoEdenca, el equipo se hace con los derechos deportivos del filial del Granollers.

Desde la temporada 2005/2006 el equipo compite en División de Honor “B” comenzando una nueva era del Balonmano en Cuenca.

TEMPORADA 2006/07

Bajo la denominación de Edenca Ciudad Encantada, el equipo entonces presidido por Javier Garrote afrontó su segunda temporada consecutiva en la División de Honor B bajo la dirección técnica de Nino Antúnez, en el que era su cuarto año al timón del conjunto. Tras una campaña anterior inolvidable, en la que se consiguió un meritorio séptimo puesto, siendo un equipo recién ascendido, la directiva azulona conformó un proyecto interesante en aras de consolidar la categoría y mejorar las prestaciones deportivas del año anterior.

Pese a las bajas de hombres tan carismáticos como el clarividente central Cribillés, el curtido pivote Jorge Fernández o el guardameta local Alfredo Abán, la escuadra de la Ribera del Júcar armó un bloque muy competitivo para afrontar con garantías aquella no menos exigente categoría de plata de nuestro balonmano. De este modo, a las atrayentes contrataciones de Sergio de la Salud, Vaidotas Grosas o Zoran Jeftic, junto al regreso del veterano portero Mario de las Heras, se añadió la continuidad de jugadores de la calidad de Florent Corbin, Damian Drobik, David Bruixola o Adrián Sifre; y de nombres tan ligados a la entidad como los de los capitanes Josemi o Rafa López; además de canteranos como José Luis Garrote o Guillermo Molero.

Durante aquel ejercicio, la comunión existente entre la afición y el equipo fue absoluta, dándose la continuidad del fenómeno denominado como “Espíritu de Pamplona”. El equipo cerró la campaña con otro séptimo puesto que, si bien dejó un sabor agridulce tras el esfuerzo realizado por los rectores y patrocinador, sirvió de acicate para años venideros y de reconocimiento hacia aquella altamente competitiva División de Honor "B" con equipos de tanto peso como Pilotes Posada, Huesca, Anaitasuna, Cangas, Palma del Río, Villa de Aranda, Alcobendas o Teucro.

TEMPORADA 2007/08

Esta fue la histórica campaña del ascenso a la máxima categoría del balonmano español y en la que el equipo no ha dejado de progresar.

Fue una temporada repleta de hitos deportivos y cambios importantes en la institución. Así, el Balonmano Ciudad Encantada construyó su inmemorial ascenso a la Liga Asobal con la elaboración de un proyecto deportivo ambicioso e inconformista, respaldado por una masa social en continuo crecimiento y cercana al simbólico umbral del millar de socios.

A tal efecto, se confió la dirección técnica del equipo al exjugador Goran Dzokic, secundado en el banquillo por el sempiterno Lidio Jiménez; aconteciendo ocho altas como punta de lanza de la profunda renovación de una plantilla que, por otra parte, sufrió bajas sensibles respecto al anterior curso como las deCorbin, Burriel o Sifre, al mismo tiempo de la despedida de hombres tan respetados por la afición como Josemi, José Luis Garrote, Bruixola o el propio entrenador Nino Antúnez.

En el amplio capítulo de incorporaciones, hay que resaltar que a la continuidad sabida de Mario de las Heras, Rafa López, De la Salud, Grosas o, el a la postre, decisivo Jeftic, se añadieron jugadores de contrastada valía como Vermirovsky, Sabonis, Verdú, Gamuz, Zubiría o Jurij Hiliuk; más el añorado regreso del hijo pródigo, y futuro capitán, David Mendoza y, también, la venida de Álamo.

Una descomunal primera vuelta del campeonato, en la que sólo se contabilizó una derrota, fue la clave incuestionable para obtener el premiado subcampeonato que, a su vez, otorgaba el ascenso directo de categoría. El sorprendente sistema táctico, primordialmente defensivo, empleado por el técnico serbio fructificó de modo harto satisfactorio, neutralizando a los rivales que, en una segunda vuelta más irregular, ya no pudieron dar caza a los conquenses.

Fue una temporada que concedió innumerables instantáneas para el recuerdo, casi todas protagonizadas por el incansable aliento de una grada entregada a la causa. Además de aquella fecha perpetua del 3 de mayo de 2008, cuando una remontada épica (ante un viejo conocido como Anaitasuna) hizo estallar de júbilo al mítico y abarrotado Sargal y tras sellar la victoria del ascenso, fueron sonados los desplazamientos masivos y el exquisito comportamiento de la afición conquense en las canchas de Toledo, Alcobendas (con mayor rango de derbi), Almoradí o Aranda de Duero.

La celebración por las calles de Cuenca fue tan emotiva como multitudinaria y se prolongó durante días sucesivos con los preceptivos actos oficiales.

Con omisión del incontestable éxito deportivo, la circunstancia institucional más reseñable de esa campaña fue la inesperada dimisión, durante el curso liguero, del hasta ese momento presidente Javier Garrote (artífice de la resurrección del balonmano competitivo en Cuenca), quien fue sustituido por Evaristo Cañas, a la sazón miembro de la Junta Directiva.

Finalmente, hay que destacar que, durante este curso balonmanístico, Cuenca acogió el 23 de marzo de 2008 la celebración del XVI Partido de las Estrellas de la Liga Asobal que midió a un Combinado Nacional, liderado por Julen Aguinagalde e Íker Romero, frente a otro extranjero con la presencia de los “conquenses”Vermirovsky y Corbin, conjuntamente de otros hombres destacados como el mayor de los Simonet o Pogorelov.

TEMPORADA 2008/09

El regreso a la élite del balonmano español reforzó, todavía más si cabe, el apego de la ciudad a esta disciplina deportiva. El 13 de septiembre de 2008, y con las cámaras de televisión como testigo de excepción, se verificaba en El Sargal, frente al CAI Aragón, el sueño de volver a competir, tras tanto tiempo, al máximo nivel. Considerado como uno de los dos mejores torneos domésticos del mundo, la vuelta a la Liga Asobal se afrontó por parte de la entidad con una significativa apuesta deportiva y económica.

A más de varias novedades logísticas, como la remodelación parcial del vetusto Pabellón Municipal (estreno de un nuevo parqué y asientos multicolores), el cambio de equipación hacia tonalidades rojizas y la suma de la candidatura de Cuenca 2016 a la tradicional denominación del equipo, la plantilla dirigida por el técnico del ascenso, Goran Dzokic, vio remozada su estructura con la incorporación de once nuevos efectivos. El objetivo era nítido y compartido: conservar la categoría sin agobios desmedidos.

Concretamente, el dilatado apartado de fichajes contó con seis altas extranjeras: Grubanov, Petric, Bozic, Markovic, Bager y Nilsson. Y cinco llegadas nacionales: Pérez-Marne, Carvajal, Oliva y dos jóvenes promesas como Pedro Rodríguez y Alberto González.

Fue una campaña emocionante en la que el conjunto, que acabó decimotercero en la tabla, fue de menos a más una vez que acopló su engranaje, y consiguió defender la categoría, sin apelar a compasivos resultados de terceros, después de sendos triunfos en Pontevedra y Almería.

La temporada, al igual que la anterior, también proporcionó muchos momentos inmortales por aquello del reingreso en la alta alcurnia del balonmano español: sobre todos, el respaldo pertinaz de una afición que demostró su honda fidelidad y apoyo fuera de Cuenca también, como se evidenció en aquel punto de inflexión que supuso la victoria en Zaragoza y con el que arrancó la crucial reacción del equipo en una balsámica segunda vuelta. A esto último, habría que agregar las actuaciones maravillosas de nombres muy importantes ya en la historia del club como los de Nilsson, Oliva o Markovic.

La salvación de la categoría fue el justo premio, en conclusión, no sólo para el club y la afición sino para algunos de los supervivientes del ascenso como Rafa López, Mendoza o los lituanos Grosas y Sabonis.

El resumen estadístico y general de esta temporada tan especial para el balonmano profesional conquense es el siguiente: 8 victorias, 4 empates y 18 derrotas. Pese a ser el segundo equipo más goleado de la competición y las apreturas finales, se certificó la permanencia con cinco puntos por encima del descenso.

Finalmente, hay que subrayar que, durante esta campaña, el club comenzó a organizar las Jornadas de Balonmano Profesional, que cuentan ya con tres ediciones celebradas, en cuyo foro de debate se han reunido personalidades tan sustanciales para nuestro deporte como Juan de Dios Román, Zupo Equisoain, Cecilio Alonso, Lorenzo Rico, Manolo Cadenas o David Barrufet, junto a añorados exjugadores del balonmano conquense como Mayoral, Maglajlija, Salva Serrao Javier Valenzuela.

Digna de recuento fue la circunstancia de que, de que a partir de esta temporada, comenzara el importante patrocinio realizada por la empresa Construcciones Sarrión, y que estuvo en vigor otras dos campañas más.

A título meramente anecdótico, ya que la sugerente iniciativa no gozó de regularidad, hay que apreciar que, con motivo del desembarco en Asobal, se editó una sucinta revista oficial del club y de sentimental título ¡Arriba!, cuyo primer número coincidió con la jornada inaugural de la competición.

TEMPORADA 2009/10

En esta segunda campaña consecutiva en Asobal, tras el ascenso, se apostó por una relativa continuidad del bloque atendiendo a aquellos jugadores que, al entender de la institución, habían deparado mejor rendimiento. Así, se redujo ostensiblemente el concepto de altas en relación al curso anterior y abandonaron la entidad algunos foráneos como Grubanov, Petric o Bager, junto a algún exponente máximo de la costosa permanencia como el portero Jorge Oliva.

El equipo de Dzokic mejoró el resultado clasificatorio del año anterior consiguiendo, al finalizar la campaña, el décimo puesto y con el añadido tranquilizador para la afición de poder disfrutar de los últimos compases ligueros sin las urgencias y sobresaltos de la temporada precedente. Ello fue debido a la creciente solidez de la plantilla e irrupción de dos elementos tan rentables deportivamente como fueron los laterales cubanos Jorge Luis Paván y Rafael Da Costa Capote, quienes evolucionaron, muy adecuadamente, al abrigo de un inconmensurable Diego Pérez-Marne en la dirección de juego del equipo rojillo.

Al igual que en los dos ejercicios anteriores, el equipo se caracterizó por su eficacia y facilidad goleadora pero, también, por una endeblez defensiva preocupante que le impidió alcanzar ese adecuado equilibrio que le catapultara a puestos más llamativos de una competición, no debe olvidarse, con un tremendo potencial.

El resumen estadístico de esta temporada para los intereses conquenses fue el siguiente: 10 victorias, 4 empates y 16 derrotas. Pese a ser el equipo más goleado del torneo, los buenos números ofensivos permitieron lograr la salvación con nueve puntos por encima del descenso.

TEMPORADA 2010/11

La temporada arrancó con inmenso entusiasmo por parte de la afición al conocerse el anhelado regreso a Cuenca del técnico Zupo Equisoain, uno de los entrenadores más carismáticos y laureados del panorama español e internacional del balonmano. El navarro, quien sustituyó, pues, a Goran Dzokic en la dirección técnica del equipo tras un trienio, retornó de Italia con el objetivo confeso de, no obstante la reducción económica en lo presupuestario, hacer crecer a la entidad. Para ello y en el plano táctico, planteó una propuesta defensiva tan aguerrida como demandada por la afición local.

Una vez que la directiva anunció la marcha de dos puntales referenciales durante temporadas precedentes, como fueron los recordados Nilsson y Marne, arribaron en Cuenca jugadores con crédito como el fabuloso guardameta Kapellin, el completísimo y cubano Corzo, el también portero Álvaro de Hita, el retornado Gamuz o el, después, decepcionante Ivankovic.

Basándose en un intenso y triunfante sistema defensivo 6:0; aferrándose al inconmensurable apoyo y ambiente mágico del Sargal y de la mano, sobre todo, de la arrolladora tripleta caribeña en la primera línea (más el talento descollante de los extremos Markovic y Pedro), el conjunto obtuvo el propósito de mejorar su posición final en la clasificación, arrancando una meritoria octava plaza.

El resumen estadístico de esta temporada es el siguiente: 13 victorias, 2 empates y 15 derrotas. Se volvió a dar un paso adelante en la consolidación del equipo en la categoría como demuestra el hecho fehaciente de que se rubricara la salvación, finalmente, con 17 puntos por encima del descenso.

Esta campaña también estuvo salpicada de despedidas. Por un lado, la del siempre vitoreado Vaidotas Grosas, corajudo donde los haya, quien abandonó la disciplina del club tras una extensa y fructífera estancia en Cuenca. Y, por otro lado, la del presidente Evaristo Cañas que no se presentó a la reelección estipulada para continuar en el cargo. Fue sustituido por el galeno del club, y antaño rector, Isidoro Gómez Cavero, actual máximo mandatario.

Uno de los acontecimientos más entrañables y enriquecedores del año en cuestión fue la celebración en el Pabellón Polideportivo Municipal El Sargal de laFase de Sector del Campeonato de España Infantil masculino celebrado durante los días 13, 14 y 15 de mayo, con la participación del Sporting Salesianos deAlicante, Unicaja B de Almería, BM. Granollers y, al fin, la Escuela Municipal Cuenca 2016. Resultando los vallesanos vencedores, certificando así su pase a la final del Campeonato y aun siendo los anfitriones cuartos, hay que notar la designación unánime del joven canterano Sergio López como mejor jugador de esta Fase de Zona.

TEMPORADA 2011/12

Será una campaña imperecedera e inmarcesible en lo deportivo. De ensueño y sin precedentes. Con unos números exageradamente buenos en el ruidoso fortín del Sargal, donde se escaparon poquísimos puntos. El cuadro dirigido por un siempre exigente Zupo Equisoain cosechó un impactante sexto puesto en la clasificación final, rebasando la frontera quimérica de los treinta puntos y, por si fuera poco, venciendo más partidos de los que se perdieron.

El club, fiel a su loable filosofía deportiva de ambicionar mejoras racionales, confeccionó un plan ambicioso para este año dentro de las enormes limitaciones económicas que ya lastimaban el otrora ingente potencial de la Liga Asobal.

Una vez conocidas las bajas del, entre otros, siempre impar Bocca Markovic, del tanto tiempo capitán Rafa López y de Pedro Rodríguez, comenzaron a confirmarse adquisiciones reveladoras como las del central castellano-manchego Ángel Pérez, el fornido lituano Cibulskis, el prometedor Juanjo Fernández, el finísimo Georgescu o el argentino Federico Fernández.

Esta milagrosa temporada constituyó una conquista doblemente apreciable ya que el conjunto tuvo que sobreponerse a adversidades tan dolorosas como fueron las severísimas lesiones de dos de sus más rutilantes estrellas: los cubanos Corzo y Capote. Pese a esa rémora, la menguante plantilla apeló a la casta y al orgullo (Zupo a lo más granado de su sapiencia) materializando su clasificación para la Copa del Rey, tras apoderarse del necesario octavo puesto al concluir la primera vuelta. Motivos inexplicables y extradeportivos, contrarios a la razón, relegaron a la institución de la disputa del trofeo ante la creciente indignación de una afición zaherida que no dudó en exteriorizar su disconformidad.

Aparte de reseñar el demoledor bagaje realizador durante este curso de jugadores como el cubano Paván (a la prostre, máximo goleador absoluto del torneo) y el citado Ángel Pérez (pichichi nacional), y amén del buen hacer bajo los palos de un inconmensurable Kapellin, la escuadra dirigida por Zupo y Lidio podrá presumir siempre de haber manejado durante la temporada una riqueza táctica sin parangón ya que el equipo, con buenos resultados en ambos casos y por mor de los consabidos infortunios, comenzó con el empleo de un modelo de juego bien distinto al que abanderó durante otra parte de la misma. El sueño de cualquier aficionado purista.

Las vicisitudes no cesaron ahí ya que el argentino Juampi Fernández, uno de los relevos que el club introdujo durante el transcurso de la temporada en el plantel, padeció otra grave lesión que le impidió finalizar la misma. En contraste, también aterrizó sobre la marcha el jovencísimo central Pablo Simonet, miembro de una prolífica saga de jugadores igualmente argentinos, cuyo precoz talento deslumbró y vino a robustecer la paulatina adquisición de adelantados valores.

La temporada, como no podía ser de otra manera, dejó un gran sabor de boca a la afición. Por otra parte, el club, desde el punto de vista institucional, encontró el plausible patronazgo y la agradecida colaboración de Globalcaja. Además, la portentosa clasificación final del equipo entreabrió la insólita posibilidad, por todos soñada, de que el club pudiera promocionar el nombre de Cuenca por el viejo continente al año siguiente.

En definitiva, campaña imborrable la que protagonizaron los, en jocosas palabras del entrenador, “chinorris del Sargal”, en alusión atinada a las peculiares características físicas, frágiles y livianas, de una plantilla diezmada de efectivos, centímetros y kilos, desde casi el mismo arranque liguero. Un sector amplio de la masa social todavía mantiene la gran incógnita de lo que pudo haber conseguido este equipo, a la conclusión del torneo, si dos de sus máximos exponentes hubieran podido participar.

Como asuntos excepcionales, hay que subrayar que el 4 de diciembre de 2011, se presentó públicamente una codiciada elástica conmemorativa donde aparecen serigrafiados los nombres de todos los abonados del club y una mascota bautizada como Lincu que representa a un lince ibérico.

TEMPORADA 2012/13

El presente ejercicio dio comienzo con la frustrante y obligada renuncia del equipo a la invitación cursada desde altas instancias para participar en competición europea. En aras de conseguirlo, el club intentó hacer rápido acopio de ayudas institucionales o privadas que lo permitieran pero la empresa devino imposible.

Afortunadamente consolidada la ligazón con la entidad Globalcaja, cuyo nombre ha pasado a identificar en competición al equipo, el proyecto deportivo planteado para esta campaña también estuvo condicionado por la carestía económica y la devaluación deportiva de la liga. Dicho proyecto volvió a hacer énfasis en una renovación sosegada de la plantilla, acudiendo a una mezcolanza juiciosa de experiencia y juventud. A tal fin, la directiva y cuerpo técnico, encabezadas por Isidoro y Zupo respectivamente, tuvieron que hacer frente a una nueva reducción presupuestaria con el fin de habilitar un club sostenible a largo plazo.

En este contexto, el club se vio privado, respecto a la temporada anterior, de una muy selecta nómina de efectivos titulares y con formidable peso específico en el grupo. A saber, los cubanos Paván y Capote; el guardameta Kapellin; el extremo rumano Ionut; y el muy carismático y enconquensado Aurelius Sabonis. De otro lado, el número de altas fue extenso: llegaron los veteranos Moyano y Sorrentino; el pivote Alex Garza; los jovencísimos Cavor y Álvaro Pérez-Ortiz. Regresaron el canterano Nacho Moya (compartiendo sueños deportivos con Hugo López y Javier Nielfa) y el también extremo Adrián Sifre; y, finalmente, se recuperó a un importantísimo valladar, tras su gravísima lesión, como el polivalente y espectacular jugador habanero Guillermo Corzo.

Pese a los recelos iniciales de una parte de la opinión pública, ante la sobredimensionada pérdida de potencial deportivo, la plantilla que se hilvanó, exceptuando la posición de lateral derecho, parece dotada de una óptima capacidad de rotación, progresión y competitividad. Prometedor plantel, ante todo.

Destacar que en esta temporada se realiza el cambio de indumentaria pasando del rojo al verde y negro, en sintonía con el cromatismo identificativo de Globalcaja.

El objetivo inicial fijado, en el ámbito deportivo, no es otro que, además de practicar un balonmano vistoso, clasificar entre los ocho primeros o igualar el registro del curso pasado. Y, por supuesto, desempeñar un papel digno de encomio en el remozado sistema competitivo de la Copa del Rey.

En otro orden de asuntos, para esta temporada se introduce un nuevo cambio de indumentaria mudando el rojo por el verde y negro, en sintonía con el cromatismo identificativo de Globalcaja.

Parte de nuestra historia

Realizada desde la temporada 2006/2007 por Israel Pérez Calleja a petición del Club
image

Plantilla 2010/2011

Presentación temporada 2008/2009

Ascenso a la Liga Asobal 2007/2008